Pinche 2012

Me enoja que todavía no acaba el 2011 y ya estoy pincheando al 2012. Me enoja porque todavía no acabo de pagar las deudas de este año, porque todavía no termino mis supuestos proyectos con terminación ’11. Me enoja porque ha sido un año difícil y largo y cansado, al que le quieren encabalgar otro año aún más difícil, aún más largo, aún más cansado.

Los síntomas de que estamos en vísperas de año electoral son visibles ya: un pinche cáncer que hace metástasis en medios de comunicación, redes sociales y ciudadanos de a pie. Ya se empiezan a esgrimir defensas: “Yo voy con JVM—y no, señores, no es la Java Virtual Machine—por un México posible”; “Me consta que Marcelo sí atiende las quejas de las inundaciones en la Ciudad” (lo que pasa es que la destrucción de camionetas por agua estancada y la muerte de niñas en deslaves por la lluvia no pueden ser catalogadas como “inundaciones”,  ésos son “encharcamientos”, y ésos no los atiende); “Peña Nieto encabeza y lidera una nueva generación de mexicanos que no se resigna” (a seguir votando por pelandrujos, pécoras, majaderos, barbajanes y pelafustanes dispuestos a joder cada ápice de dignidad que le queda al país). Ya se empiezan a esgrimir las “críticas”, también: “Es bien mocha; además, está bien gacha”; “Es bien chapulín”; “Le importa más el copete que el país” (que no dudo sea cierto). Ya hay, incluso, “respuestas” a las “críticas”: “Es mujer”; “Es de izquierda”; “Está guapo”.  Por último, el líder de opinión que todo ciudadano mexicano lleva dentro ha concluido, como “respuesta” a las “respuestas” a la “crítica” a las “defensas”:  “Pos es que es del PAN y ve la violencia que se ha generado por su culpa”; “Pos es que es del PRD y ésos son bien populistas” (que no “populacheros”, porque Benito nos salve de usar las palabras correctas en nuestro país); “Pos es que es del PRI y ya gobernaron 70 años”. México está, qué duda cabe, a la vanguardia de la crítica y la cultura ciudadana—dicen, incluso, que el Berlusconi ha replicado tanta elegancia y fineza mexicanas, por lo que no es extraño encontrar en él tanta fineza y elegancia italianas.

En fin, me enoja. Me da asco. Me da flojera y tristeza. Me doy pena, y me da pena mi país y mis compatriotas: que se piensen (o nos pensemos, para el caso) ciudadanos activos y comprometidos e informados que están dispuestos a hacer todo lo posible por escribir un pinche tuit o post facebookero, “contundente” eso sí, en el que demuestren (o demostremos) indignación y malestar y lo mucho que la está cagando Calderón (porque todos, todititos, me queda claro tenemos mejores estrategias e ideas que él; porque nadie está dispuesto a dejar de culpar al “pendejo” de al lado, para comenzar a culparse a sí). Yo sé que tengo la culpa de que mi país esté así, me queda claro, como le debería quedar claro a los demás.

 Pero la culpa también la tienen los pinches diputados, quinientos mamarrachos deleznables, asquerosos, jodidos ladrones (es lo que son, ni más ni menos), que hacen el trabajo que bien podrían hacer 5 (y daría exactamente igual), consumiendo casi el 20% del presupuesto anual de la Cámara: alrededor de 80000 pesos mensuales, más otros 70000 pesos mensuales por asistencia legislativa  y asistencia ciudadana, por diputado, más aguinaldos, más recursos que reciben directamente de sus coordinadores (que no son sujetos a comprobación), más sobornos, más cuotas cabilderas, más narcosueldos, etcétera. Pinches diputados, que además no deben trabajar para acceder a sus lujosísimos sueldos, que después se gastan en proyectos alternos de nación. Mis impuestos que van para un supuesto proyecto de nación, se van al diputado que claudica trabajar (porque no se le da la gana) y claudica mis impuestos para que se vayan a  un “proyecto alterno de nación”, porque él sabe lo que es mejor para mis impuestos.

No sólo son detestables y no sólo no trabajan, sino que, además, están dispuestos a trabajar en lo que no hay que trabajar. No están dispuestos a discutir reformas que, se supone, urgen desde décadas atrás. No están dispuestos a presentarse a trabajar, salvo para incrementar su dieta, salvo para discutir una estupidez del calibre de la ley anti insultos de Zamora (sí, el del PRI bien moderno, el de la revolución institucional [sic]), con la que busca castigar hasta con 9 años de cárcel a quien insulte a candidatos, partidos políticos o cualquier institución electoral.

 Guillermo Sheridan tiene razón hoy, al escribir en su columna de El Universal, que “[respeta] en conciencia el recurso del insulto, aunque [deplora] el triste empleo que se le da en estos días”. Tiene razón, pues el insulto ha pasado a ser un pincheo a diestra y siniestra a cuanto nos aqueja. Es un arte que ha quedado reducido a la altisonancia y la cacofonía más allá de la incisión y erosión. Ha quedado reducido, como el mismo Sheridan apunta, a sorrajar un “asalariado de mierda”, como la multi-detestada lady de Polanco.  Pero no me importa. Después de casi 500 años de historia mexicana (para no caer en las paparruchadas de que llevamos 200 años de ser orgullosamente mexicanos), nos hemos ganado el derecho constitucional a repartir insultos a granel.

No quiero arriesgar mi libertad el próximo año, sabiendo que voy a querer reventar cuanto epíteto zahiriente se me ocurra a toda esa raza de gandules, haraganes, indolentes, desgraciados, imbéciles, bestias, inciviles, curtos, sátrapas, marrulleros, trúhanes, majaderos, así que aquí va por adelantado, en caso de que la estupidez individual de Zamora se vuelva estupidez colectiva y, como históricamente ha pasado en nuestro país, se vuelva ley:

Pinches diputados, pinche Calderón, pinches ciudadanos, pinche IFE, pinche PRI, pinche PAN, pinche PRD, pinche Convergencia, FAP, MORENA, pinches partidos, pinche Peña Nieto, pinche Marcelo, pinche Vázquez Mota, pinche Peña Nieto, pinche Zamora, pinche señor licenciado López Obrador, pinche Manlio, pinche Partido Verde, pinche Carstens, pinche Carstens, pinche Carstens, pinche Elba Esther, pinche Voldemort (sé que es redundante, pero por si las dudas), pinche Moreira, pinche Fernández Noroña, pinche Trife, pinche Lujambio, pinche Creel, pinche Lozano, pinche Ninel Conde, pinche elección, pinche voto por voto, pinche 2012.

 Pinche México, me cae.

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4 comentarios en “Pinche 2012

  1. Y aguas, ehh!! Porqué con el proyecto de “Ley Mordaza” que está en la Cámara Baja el temor reflejado en tu penúltimo parráfo podría ser muy bien fundado.

    Sabes que comparto la impotencia, la frustración y también la ganas de “pinchear” todo.

    Un beso.

  2. Fue un gran desahogo para mi, aahhh que rico se siente, compartimos contigo este sentir, muy bueno, besos

  3. Es un deleite leerte, conservas ese don desde hace tiempo. Felicidades.

  4. Y después de algunos meses, tu teoría ha seguido en pie. Pinche Sistema Político Mexicano. Pinche “democracia”.

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